Señor Director:
Un tema comunicacional en un año de elecciones, para más señales— es la llamativa decisión del gobierno de eliminar la partida presupuestaria conocida como “Glosa Republicana”. ¿Se trata de una estrategia electoral? ¿O de una aversión al concepto mismo de republicanismo, encarnado acaso en el candidato mejor posicionado en las últimas encuestas?
La Glosa Republicana, conviene recordarlo, es una asignación presupuestaria destinada al próximo gobierno, con el fin de que éste la utilice según sus propias prioridades. Si el futuro Ejecutivo considera que debe reforzarse el gasto en salud, desarrollo social u otra área, puede hacerlo a través de estos recursos de libre disposición.
No es una ley, es cierto, pero sí una práctica republicana nacida del consenso político en los años 90. Se trata de una tradición que ha permitido una instalación pacífica, que permita dar una continuidad inmediata a las labores de estado que no deben detenerse.
Eliminar esta práctica no parece un gesto de austeridad, sino una señal política innecesaria. Al parecer, lo único que se pretende dejar al próximo gobierno son las deudas ministeriales, ineficacia y malas prácticas acumuladas, eso sí, sin glosa que valga.
Atentamente, Ricardo Sepúlveda.