Señor Director:
En tiempos donde lo extraordinario parece suceder cada día sin que nadie se inmute, esta semana nos sorprendimos con un verdadero milagro. Se trata de la reaparición de una mujer desaparecida durante la dictadura de Augusto Pinochet, nada menos que en Argentina.
Según un reportaje televisivo, la señora Bernarda Vera —nombre inscrito durante décadas en los registros del dolor nacional— estaría viva. Y nos enteramos, como corresponde en estos tiempos, no por una comisión investigadora ni por una sentencia judicial, sino por los medios de comunicación. Por televisión.
La espectacularidad de este tipo de noticia, que en cualquier país con memoria activa provocaría titulares, debates y, tal vez, disculpas, aquí pasa con una mezcla de desconcierto y resignación. No hay asombro ni reacción.
Y surgen, por supuesto, muchas preguntas —que no sabemos si algún día tendrán respuesta—: ¿Estaba viva? ¿La ocultaron? ¿Huyó? ¿Se equivocaron los registros?
Tal vez nunca lo sepamos.
Atentamente, Antonia Romero.