Por Karen Madrid –
Desde abril, nuestro país cuenta con una nueva cartera ministerial: el Ministerio
de Seguridad Pública, cuya misión es fortalecer la seguridad nacional y
proteger a los chilenos y chilenas mediante la coordinación de las policías y la
prevención del delito.
Pero, ¿cómo le explicamos a la Sra. Juanita que esta nueva repartición tendrá
como rol principal colaborar con el Presidente de la República en materias
relativas al resguardo, mantención y promoción del orden público, la prevención
del delito y la protección de las personas? Es decir, tanto Carabineros de Chile
como la Policía de Investigaciones (PDI) estarán bajo su dependencia directa.
La Sra. Juanita, una dueña de casa que se informa principalmente a través de
la televisión, comienza su día viendo los matinales, donde los segmentos
informativos relatan delitos que, lamentablemente, se han vuelto la norma y no
la excepción en el Chile de hoy: la fuga de un sicario, portonazos, turbazos,
encerronas, asaltos a escolares, crimen organizado, el Tren de Aragua, y una
larga lista de nuevos delitos que ya no sorprenden, porque se han hecho parte
del día a día.
Como muchos ciudadanos, hemos tenido que aprender no sólo estos nuevos
términos, sino también sus significados. Por ejemplo:
Portonazos: robos de vehículos que ocurren cuando las víctimas están
ingresando o saliendo de sus hogares, generalmente mediante intimidación
armada.
Turbazos: robos con violencia perpetrados por un grupo numeroso de personas
que atacan simultáneamente un local comercial o incluso un domicilio.
Es momento de dejar que quienes tienen la responsabilidad y preparación para
enfrentar estos delitos cumplan su labor. Carabineros de Chile debe enfocarse
en mantener el orden público y reforzar su acercamiento a la comunidad.
Gendarmería, en cumplir su misión de garantizar la aplicación de las penas y
fomentar la reinserción social. La PDI, en realizar investigaciones
especializadas, controlar la migración y proteger nuestras fronteras, todo ello
con el objetivo de brindar seguridad y estabilidad al país.
Sin embargo, frente a los hechos recientes que han traspasado lo meramente
policial, la Sra. Juanita siente —como muchos chilenos— que este nuevo
Ministerio no está cumpliendo su mandato de “fortalecer la seguridad del país y
cuidar de los chilenos y chilenas”. Porque mientras los delitos aumentan,
también lo hace la sensación de desprotección.
Queremos volver a vivir tranquilos. Caminar por nuestros barrios sin miedo.
Llegar a casa sin temor a ser asaltados o agredidos. Volver a confiar en
nuestras instituciones y no sentir, nunca más, esta constante sensación de in-
seguridad.
En definitiva, todos somos la Sra. Juanita.